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El Pais (Spain) - Amores tardíos

 
 Dicen que cuando más profundamente nos enamoramos es cuando somos "jóvenes"; que los amores tardíos son meras relaciones "rutinarias". Quizá sea cierto, o no. El tópico se ha ido extendiendo seguramente porque, durante milenios, la sociedad ha necesitado animar a las personas en edad reproductora a crear familias, no porque "la gente mayor no sea sexy". En otras palabras, de acuerdo con mi teoría, el énfasis en que la juventud es más "activa sexualmente" está relacionado con las instrucciones de la sociedad para que quienes se encuentran en edad fértil mantengan relaciones sexuales que incluyan el coito y, por tanto, se reproduzcan. Según mis investigaciones, las personas de 40, 50  y 60 años, muchas veces, se enamoran  pero lo ocultan para no parecer "tontos". De hecho, con frecuencia, la gente mayor de 40 se enamora más profundamente que la de 20.

 Ello no quiere decir que los adolescentes y los veinteañeros tengan sentimientos más superficiales, sólo que, en general, no son capaces de llegar tan lejos con ellos; no sobreviven a los altibajos emocionales lo suficiente como para enamorarse más profundamente, sobre todo si les falta seguridad en sí mismos y las emociones fuertes o los conflictos pueden hacerles buscar refugio en actitudes ("Soy estupendo, ¿para qué te necesito?") que confunden a la otra persona; ésta, a su vez, adopta la misma actitud, con lo que se produce una reacción en cadena y la ruptura. Cuesta tiempo desarrollar la confianza necesaria para olvidarse del amor propio y lanzarse a amar a otra persona ignorando todas las advertencias y los lugares comunes. Ello no quiere decir que el "amor maduro" sea sereno, totalmente seguro ¡ni aburrido! Los amores de la gente mayor son igual de violentos y apasionados y tienen las mismas dudas  exquisitas sobre si la otra persona "me quiere de verdad", los celos, el miedo, el orgullo: todo. La auténtica diferencia es que no solemos ver a las personas mayores caminando de la  mano por la calle tras el trabajo, con aspecto de pareja, sin miedo de demostrarlo. ¿Y qué ocurre con el sexo? Quizá podamos amar más profundamente cuando somos mayores, pero ¿el sexo sigue siendo apasionado y excitante? ¿La "gente mayor" suda y se excita?  Sí, los amores maduros pueden ser ardientes. Desde el punto de vista físico, los estudios realizados por Masters y Johnson durante los años sesenta, que medían la fuerza de las contracciones durante el orgasmo, descubrieron que las contracciones de los hombres y mujeres de 40 años eran tan fuertes o más que las de las personas de veintitantos.

Otra investigadora, M. J. Sherfey, demostró que la estructura sexual interna de las mujeres está diseñada de tal forma que las mujeres mayores pueden experimentar orgasmos más profundos que las jóvenes.  Kinsey demostró que las mujeres de cuarenta y tantos tenían más probabilidades de tener orgasmos con su pareja habitual que las mujeres jóvenes recién casadas. En el aspecto emocional, mis propias investigaciones demuestran que las mujeres de cincuenta y tantos años experimentan un gran aumento de la confianza en sí mismas, que les permite desechar las dudas que les reprimían en sus años jóvenes tanto desde el punto de vista emocional como sexual.

Mis estudios demuestran asimismo que una minoría importante de mujeres en la cuarentena (a menudo, mujeres divorciadas) entablan por primera vez relaciones con otras mujeres. Ya no hay ninguna duda de que a las mujeres les sigue gustando el sexo después de la menopausia: tienen orgasmos, fantasías, les gusta vestir ropa seductora, besar y coquetear, pero muchas veces se las ridiculiza por ello (mientras que de las "mujeres jóvenes" se espera que "intenten ser sexy"). 

Los hombres mayores pueden ser muy atractivos, pero los tópicos negativos sobre la sexualidad en los varones de más edad son desoladores, porque exageran la importancia de la erección hasta el infinito. Por desgracia, esos tópicos -que se consideran "ciertos"- niegan a los hombres (especialmente a los hombres mayores") la posibilidad de tener un desarrollo sexual satisfactorio: la cultura canaliza los sentimientos sexuales de los hombres, durante toda su vida, hacia la necesidad de la reproducción, y les dice que lo que tienen que considerar "normal" es "el impulso de la penetración"; pero luego, irónicamente, insiste en que los hombres tienen lo mejor de todos los mundos posibles, desde el punto de vista sexual. Por ejemplo, los debates recientes en los medios de comunicación sobre Viagra parten de una "convicción común" de que la erección es el objetivo automático de todo hombre; los varones van cuesta abajo a partir de los 21 años (!!!) y el hombre se enfrenta a "un problema" si no tiene el pene tieso y erecto (¿con cuánta frecuencia?). Aunque la erección produce placer físico en los hombres, también les produce placer psicológico: parte de la emoción es la de coincidir con imagen "plenamente sexual" y "viril". El énfasis otorgado por la sociedad a la erección disminuye la confianza sexual y emocional del hombre en sí mismo y le hace prisionero de su pene.

Aunque la erección completa es una sensación agradable, a los varones se les educa para que se sientan avergonzados y culpables si no la consiguen; por consiguiente, el hecho de "cumplir" se convierte en motivo de nerviosismo, y no sólo de placer. Tener una erección no es un requisito indispensable de la sexualidad masculina; los hombres pueden disfrutar del sexo de muchas maneras, con o sin erección. Los problemas físicos son mucho menos frecuentes de lo que se les hace creer a ellos. Aunque es verdad que unhombre puede experimentar menor flujo sanguíneo en la zona del pene, lo más normal es que las erecciones erráticas se deban a una especie de aburrimiento de las etapas de la relación amorosa; los ciclos empiezan a parecer repetitivos, y el sexo y "la persecución" se hacen previsibles y, por tanto, menos interesantes y emocionantes. El miedo a no tener una erección continua inhibe las emociones de muchos hombres, y les impide expresar sus sentimientos. 

La psicosexualidad masculina tiene muchas facetas: los hombres maduros desean experimentar diversos estados de excitación, distintas situaciones sexuales, que le hagan el amor además de hacerlo él... nuevos tipos de sensualidad, nuevos usos de su cuerpo. Y también desean excitación emocional. En cierto modo, todos somos retrasados sexuales, que intentamos repetir durante toda la vida un mismo patrón de sexualidad, cuando tenemos el mundo entero abierto ante nosotros.

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