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Entrevista a Shere Hite
por
MARIANO CRESPO / TRIBUNA
ADM�N. P�BLICA
...viene
de
Y en ese futuro a corto plazo �hay algunas propuestas concretas que
haya recogido?
Creo que el libro presenta una serie de nuevas propuestas que son
complementarias con los cuatro �informes Hite� ya publicados y tratan de
ayudar a la transformaci�n del pensamiento sobre las mujeres y los
comportamientos heredados.
Dejando a un lado los comportamientos heredados, esta sociedad, con
los cambios producidos con la incorporaci�n de la mujer, ha introducido un
nuevo factor en las relaciones entre mujeres, que es la competitividad
S�, aunque yo no entiendo c�mo pudiendo ser tan amigas en privado, en p�blico
somos enemigas. Parece como si en privado todo funcionase bien, pero hay algo
que no funciona correctamente cuando las mujeres quieren hacer algo p�blicamente.
�Tambi�n existe la tradicional zancadilla masculina?
Los m�s empecinados machistas siempre ponen como ejemplo para descalificar la
actuaci�n de las mujeres en puestos de alta responsabilidad social,
empresarial y pol�tica, los casos de nefasta actuaci�n de determinadas
mujeres como Margaret Thatcher. Mujeres sometidas a comportamientos de marcado
rol masculino en sus actuaciones de poder. Olvidan, demasiado voluntariamente,
los casos de otras mujeres cuya contribuci�n al cambio de actitudes del poder
ha sido proverbial. Es curioso porque, por ejemplo, cuando un hombre quiere
ser presidente de una empresa es apoyado por otros hombres y nadie dice nada,
pero cuando es una mujer la que aspira a ese puesto y es apoyada decididamente
por otras mujeres, se dice que son lesbianas. Da la impresi�n de que el apoyo
p�blico entre mujeres despertara recelos y sospechas.

Shere Hite durante la entrevista
�D�nde podr�a estar la clave de este comportamiento?
Creo que la clave de todo esto, de que haya tan pocas mujeres en puestos
clave, radica en su falta de confianza, en las dudas que parece que tenemos
sobre nosotras mismas y, tambi�n, en las relaciones entre madre e hija. En
los patrones que nos marcan cuando somos peque�as.
�Ha habido claros ejemplos de competitividad y rivalidad entre
determinadas mujeres que han ejercido el poder?
S�, pero yo creo que aquellas mujeres que tienen poder y podr�an ayudar a
otras mujeres a subir no lo hacen porque est�n ocupadas de una manera
excesiva en la defensa de su propia situaci�n.
Y los hombres �C�mo considera que asumen el cambio de modelo social
con la incorporaci�n de la mujer?
Cada d�a que pasa los hombres perciben m�s las ventajas que se derivan de
unas relaciones de igualdad en la vida privada, de ver el amor como un placer
y no como una amenaza, incluso de considerarlo tan importante como el trabajo.
Pero las mujeres todav�a echan en falta muchas cosas. Por poner un ejemplo
obvio: �d�nde est� el 40 � 50 por ciento de mujeres en el parlamento?
El valor del trabajo pesa todav�a mucho en el comportamiento
masculino.
Por supuesto, existe la conciencia de tener que trabajar para vivir, todo el
mundo tiene que hacerlo. Sin embargo, para los hombres tiene tambi�n un
significado simb�lico. El estar trabajando viene a ser as� como ser un
hombre, ser aceptado y sentirse bien. Algunos han superado este planteamiento
y les gustar�a saber c�mo cambiar el sistema, c�mo transformarlo, y
colaborar�an con las mujeres para lograrlo.
�Usted propone en el libro una mayor uni�n en la pr�ctica entre
las mujeres?
A pesar de que los hombres tengan m�s poder que nosotras, si no unimos para
hacer un lobby a favor de una custodia de los hijos adecuada y para poner fin
a la discriminaci�n sexual en la educaci�n y en el empleo, podremos cambiar
con bastante rapidez las cosas.
La clave es la solidaridad.
S�lo si nos apoyamos unas a otras y tenemos valor podremos hacer realidad la
igualdad. Sin solidaridad, no tendremos nada excepto m�s calcetines para
lavar, m�s insatisfacci�n emocional y mayor violencia dom�stica, ya sea f�sica
o psicol�gica. Si continuamos llevando en nuestro coraz�n los prejuicios de
la sociedad sobre las mujeres, si no cambiamos las cosas, incluidas nuestras
propias actitudes, todo el trabajo hecho en los �ltimos tiempos a favor de
nuestros derechos podr�a verse socavado.
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